
Pedro Herrera: Un viaje de reinvención en el fútbol
Pedro Herrera, conocido por su carrera en el fútbol modesto y padre de Ander, logró salir del anonimato en el deporte. Su trayectoria se destacó en ciudades como Salamanca, Zaragoza y Vigo.
Formado en Lezama, Herrera enfrentó desafíos en su carrera, especialmente al competir en un equipo del Athletic que estaba en su mejor momento. A pesar de esto, ascendió con el Erandio y luego se unió al Salamanca, donde logró un ascenso a Primera División. Su etapa más exitosa fue en el Zaragoza, donde jugó entre 1982 y 1988, ganando la Copa del Rey en 1986.
Sin embargo, su carrera se vio truncada por una grave lesión en la rodilla a los 30 años, lo que lo llevó a retirarse del fútbol. A pesar de este revés, Herrera se reinventó y se unió a la secretaría técnica del Celta, y más tarde regresó a Zaragoza como director deportivo, cargo que ocupó durante 19 años, mientras su hijo Ander seguía sus pasos en el fútbol.